La escultura de pequeño formato, destinada a capillas y altares domésticos, alcanzó un gran desarrollo en el siglo XVIII en Quito. La "escuela quiteña" se define de forma especial a través de estas obras, en las que las carnaciones adquieren una terminación brillante y nacarada, y los ropajes presentan una variada policromía enriquecida por el uso de láminas de pan de oro y plata.
34 cm. de altura
Madera tallada y policromada
Quito. Siglo XVIII
Nº Inv.: 6.783
© Ministerio de Educación, Cultura y Deporte